domingo, 19 de enero de 2020


   PULSO SINDICAL Nº 391 DEL 01 AL 15 DE ENERO DE 2020

CHILE DESPERTO

Muchos trabajadores han demandado una opinión de su organización sindical, respecto de lo vivido en el país desde el 18 de octubre de 2019 y los hechos posteriores.
Es lo que intentaremos explicar desde nuestra visión como organización de trabajadores.

Como es sabido, días antes del 18 de octubre comenzaron las acciones de evasión en el Metro producto de una nueva alza en el valor del pasaje de la locomoción colectiva, jornadas impulsadas por los estudiantes y  las que se fueron sumando trabajadores y personas de la tercera edad.
Lo que vino después es conocido por todos, se le llama “estallido social” y refleja la protesta de la población contra la desigualdad y la discriminación, estallido que se hizo presente con las más diversas formas e instrumentos y que llevó incluso al gobierno a sacar los militares a la calle, intentando recuperar “su orden social” lo que aún están lejos de conseguir. La masividad de las protestas y el posterior toque de queda en casi todas las regiones del país, llevó a la población en general a cambiar sus hábitos en cuanto a llegada y duración de la jornada de trabajo, transporte, compra de alimentos y vida social.

Los trabajadores organizados (no más del 15% real de la fuerza de trabajo) desarrollaron diversas iniciativas para responder a la situación. Asambleas informativas, atrasos colectivos, exigencias de transporte y pagos adicionales por cambios de turno, e incluso en los primeros días muchos no asistieron a sus lugares de trabajo por no contar con condiciones mínimas. La organización permitió que no hubiera descuentos.
Los llamados a protestas y paros tuvieron gran participación, más que todas las anteriormente realizadas en años anteriores, aunque pese al esfuerzo no hubo una paralización real y total en el país, siendo particularmente notoria por un lado la resistencia a paralizar en grandes empresas productivas privadas y públicas, así como una adhesión mayoritaria pero pasiva de los trabajadores públicos, que además estaban desarrollando su negociación anual con el gobierno.
Particularmente importantes fueron las masivas marchas en casi todas las ciudades del país así como el nivel de autodefensa y resistencia a la represión policial, que devino en millares de heridos incluso a balas, perdidas parciales y totales de la visión en cientos de manifestantes y miles de detenidos, en su gran mayoría jóvenes. Muchos son los que hasta hoy se encuentran encarcelados muchos de ellos por desórdenes públicos más la consiguiente carga de delitos que es común en la policía, para evitar su pronta libertad.
Paradojalmente, la mayoría de los policías y uniformados acusados de graves violaciones a los derechos humanos está en libertad con medidas cautelares mínimas, lo que deja a la vista el criterio dispar, aunque no por ello anormal, con el que actúa la justicia.      

Nada ha terminado, dicen las declaraciones de las diversas organizaciones sociales y políticas que se confrontaron a la dictadura civil que nos gobierna y aunque las movilizaciones han bajado en masividad, en caso alguno están extintas.
Chile despertó y ya nada será lo mismo, lo que se refleja en la valentía con que llevaron adelante su huelga los trabajadores de Banidotti en Puerto Montt, los paros en Santiago y Punta Arenas, así como las decenas de constituciones de sindicatos y la presentación de proyectos de contrato colectivo.

Como algo pendiente queda la construcción del instrumento unitario, amplio, abierto y por sobretodo moralmente validado, para conducir el descontento. Todos los actores deberemos hacer los análisis que expliquen porque, pese a todo lo que nos une y tenemos en común, no pudimos construir una organización que hubiese dado dirección a las marchas, protestas, cortes de calle, paralización de empresas privadas y servicios públicos.
Fue esa carencia la que posibilitó la toma de aire a un régimen debilitado y la construcción de una salida pactada por las élites.

EL SISTEMA ACTUA PARA MANTENERSE

Los saqueos y otras acciones, que aún no son del todo aclaradas pero que fueron sobre difundidas por los medios de comunicación, con el único objetivo de demonizar la protesta social, no pudieron romper la decisión del pueblo alzado que demandaba cambios lo que llevó a las diferentes fuerzas políticas a buscar alguna salida que descomprimiera la situación.

Es así que el 12 de noviembre TODOS los partidos de oposición concluyeron, en una declaración pública, que “la ciudadanía movilizada ha corrido el cerco de lo posible”, rechazaron la pretensión del gobierno de instalar un “Congreso Constituyente” y consideraron que “el camino  para construir el futuro es Plebiscito, Asamblea Constituyente y Nueva Constitución”.
14 partidos políticos de oposición suscribieron esta declaración que, aunque no respondía a las profundas demandas de la población alzada, recogía la exigencia popular levantada desde el mismo momento en que se impuso la Constitución Pinochetista, Nueva Constitución.
Después de decenas de años, toda la oposición a la derecha liberal y pinochetista se unía en torno a una demanda nacional. Nueva Constitución elaborada por una Asamblea Constituyente.
Peligraba toda la construcción neoliberal y este intento de desestabilización, que ponía en riesgo los intereses del gran capital, debía ser detenido a como diera lugar.

Será tarea para los observadores determinar cómo se fraguó el plan del gobierno que culminó con la suscripción del “acuerdo por la paz social y la nueva constitución”, porque es claro que esto se preparó en las más altas esferas.
¿Se habrá llamado a los partidos de la oposición para decirles que su exigencia era desmesurada, que si persistían en esa actitud se podrían venir de nuevo los milicos?
Se habrá consensuado una nueva constitución entre los traidores de siempre y la derecha, o simplemente algunos de los firmantes del 12 de noviembre tiraron para atrás los caballos, asustados de lo que podría venir y que en ningún caso ellos podían controlar?

Algo pasó que explica que 3 días después de exigir plebiscito, asamblea constituyente y nueva constitución, 7 de los partidos de oposición (PDC, PS, PR, PPD, REV.DEM., LIBERAL Y COMUNES)  más un tipo que corrió con colores propios, decidan cambiar lo del 12 de noviembre – que no era todo lo que el pueblo demandaba en las calles pero se veía como un buen inicio – y de acuerdo con la derecha acuerdan un plebiscito para consultar si se quiere o no Nueva Constitución y un mecanismo que llaman Convención Constitucional, ya sea Mixta o Constituyente,  para que prepare dicha constitución.

Y todo no terminó ahí.
Luego se enfrascaron en una discusión sobre paridad de género, cupos para pueblos originarios y espacios para los independientes, cuestiones que pasaron por alto ante la premura con la que suscribieron el acuerdo.
El tiro de gracia a los suscriptores del acuerdo lo han dado el 7 de enero de 2020 la abrumadora mayoría de senadores de la UDI y Renovación Nacional (con la sola excepción del “futuro candidato” Ossandon), quienes han expresado su decisión  de marcar RECHAZO a una nueva Constitución en el plebiscito que se realizará el próximo 26 de abril, mismo paso que luego han dado la mayoría de los diputados de ambos partidos y que seguro seguirán senadores y diputados de EVOPOLI ya que, según la mayoría de los derechistas, no están dadas las condiciones de paz social como para que se pueda avanzar hacia una nueva Constitución.

Resumiendo, el 12 de noviembre la oposición acordó expresar públicamente su demanda de Plebiscito, Asamblea Constituyente y Nueva Constitución. El 15 de noviembre parte de la oposición resuelve acordar con la derecha un itinerario para una nueva Constitución pero renuncia a la Asamblea constituyente y finalmente el 7 de enero la derecha manda a la punta del cerro el acuerdo y mayoritariamente decide votar RECHAZO El 26 de abril.

¿QUE CAMINO DEBEMOS SEGUIR LOS TRABAJADORES?

Lo primero que debemos tener claro es que los estallidos sociales no comenzaron el 18 de octubre de 2019. Decenas han sido los casos de explosión social, gatillados por el abuso del capital y las deplorables condiciones en que vive y se desenvuelve el grueso de la población el grueso durante mucho más de un siglo.
Invariablemente la respuesta a esos estallidos fue el acuerdo político de las elites y las balas disparadas por el ejército, la marina y los carabineros. Lo sucedido en esta última rebelión popular es la respuesta del capital, a las demandas desesperadas de mayor equidad y justicia de grandes capas desprovistas de lo mínimo para llevar una vida digna.
Ninguna Constitución dará respuesta a las aspiraciones de la mayoría de los ciudadanos, mientras no sea elaborada por una asamblea Constituyente y plebiscitada para que el pueblo soberanamente se pronuncie.
La que se pretende construir a contar del 27 de abril de 2020 no será la excepción a la regla, simplemente porque fue acordada a espaldas del pueblo, el que tendrá poco o ningún espacio para exponer que tipo de Constitución es la que quiere.

Seguidamente debemos hacernos cargo de nuestras carencias y déficit que son los que han posibilitado que el capital nos ponga el pie encima.
Lo que nos está imponiendo el sistema es fruto de nuestras limitaciones y/o incapacidades para construir organización social en todos los espacios en los que se pueda hacer.
Para ganar la pelea contra el sistema capitalista que nos asfixia requerimos de organizaciones vivas, con direcciones revocables si se apartan del objetivo trazado, capaces de interactuar en todos los terrenos.
Los barrios, colegios y universidades, las empresas e instituciones privadas y públicas deben construir instrumentos de organización capaces de educar a la población, con el fin de llevarla hacia el objetivo de construcción de la nueva sociedad, que por ahora podemos llamar digna y justa. Solo la organización de millones puede desbancar a este modelo impuesto por los milicos y validado por la derecha y la social democracia.

Este es el cuadro en que nos sorprende el llamado a Plebiscito y debemos responder a la pregunta que deben estar haciéndose millones:
¿Debemos o no participar del proceso que se avecina? Si tomamos en consideración la principal demanda levantada en la década de los 80 del siglo pasado, la respuesta es SI.
Nadie puede olvidar que una de las exigencias, además del término de la dictadura, era Nueva Constitución. Podrá argüirse, y con justa razón, que las condiciones han cambiado, pero hasta ahora nunca hemos renunciado a esta demanda.
Es cierto que la exigencia de Asamblea Constituyente fue negociada por los 7 partidos de la vergüenza, pero no podemos olvidar que la mayoría de esos partidos desde hace ya mucho tiempo se entregaron a las decisiones del capital.
La población, los trabajadores, deben pronunciarse el próximo 26 de abril y tienen a lo menos 3 alternativas para cuando llegue ese día.

* ABSTENERSE y no participar del proceso o ANULAR el voto. Todo indica que a esa fecha la participación será voluntaria, por lo que queda entregada a la conciencia de cada uno el cómo responder a lo que se está preguntando.
* Votar APRUEBO a la consulta sobre una nueva constitución y en el otro voto que se les presentará marcar AC (por asamblea constituyente).
*Votar RECHAZO es una opción válida que nadie tiene derecho a cuestionar, pero irá en línea con la derecha y puede llevar a un resultado que implique la mantención de la Constitución pinochetista, maquillada por los gobiernos de la Concertación.

Conminado a expresar adhesión a una opción mi opción en participar del proceso y votar APRUEBO, sin que esto implique abandonar las banderas que levantamos.

LO VERDADERAMENTE IMPORTANTE

Nosotros debemos poner el acento en lo verdaderamente importante y eso no estará en juego el próximo 26 de abril.
Cualquiera sea la nueva Constitución que en definitiva se apruebe, no va a responder a las demandas mayoritarias de la población y esas demandas seguirán marcando nuestro accionar. Reitero: la forma, el mecanismo, el instrumento para instalarla en las conciencias de los ciudadanos se llama organización y debemos redoblar los esfuerzos en esa dirección.                                                                  

En cada espacio que existe o que se construya a futuro, deberemos construir y/o reactivar y validar las plataformas de lucha toda vez que las mismas son reflejo del sentir mayoritario de la población, además de trabajar por la unidad de las diferentes fuerzas contrarias al capital y al neoliberalismo.
Hay muchas demandas que interpretan al conjunto de la población, como son la propiedad del Estado sobre las riquezas del suelo y del subsuelo, el derecho garantizado a la salud, establecer a la previsión y la seguridad social como obligaciones ineludibles del Estado en las que no debe existir presencia de capitales privados, solo por nombrar algunas.

Queremos una Constitución con estas características y eso no será posible en las actuales condiciones, por eso el desafío principal es prepararnos para lo que viene, porque en caso alguno la lucha culmina el 26 de abril de 2020.


MANUEL AHUMADA LILLO
Presidente Central Clasista de Trabajadores
Secretario C.G.T. CHILE

lunes, 30 de diciembre de 2019

PULSO SINDICAL Nº 390 DEL 16 AL 31 DE DICIEMBRE DE 2019

PULSO SINDICAL Nº 390 DEL 16 AL 31 DE DICIEMBRE DE 2019

EN MEMORIA DE MAURICIO FREDES
EL ESTALLIDO SOCIAL


Desde que la revolución industrial generó una explosiva producción de bienes, que llegó acompañada de una descarada explotación a la naciente clase trabajadora, que tenemos estallidos sociales. Y quien escudriñe un poquito en la historia, constatará que estas explosiones son un resultado previsible cuando los poderosos aprietan  y aprietan la soga que mantienen al cuello de quienes trabajan para ellos (o les venden fuerza de trabajo). Habrá cambiado el material con el que se confecciona la amarra, hasta el extremo de que el trabajador no la siente, pero la explotación del hombre por el hombre está más vigente que nunca y se profundiza cada día que pasa. El capital sigue mandando y generando leyes para cautelar sus ganancias y mantener el dominio.
Los trabajadores sabemos de estallidos sociales desde siempre y también que son miles las vidas que se han dejado, en la lucha por mejorar las condiciones de vida de los más desposeídos. No olvidamos que los responsables de los crímenes son ejército, armada, fuerza área y carabineros, que dócilmente y sin chistar cumplen las ordenes de sus amos.

En el mitin de la carne en Santiago en 1905 mueren 250 personas y el jefe de las tropas fue el general Roberto Silva Renard, quien en 1907 dirigiría la matanza en Santa María de Iquique que costó más de 3.000 vidas de hombres mujeres y niños.
El 6 de febrero de 1906 en la plaza Colon de Antofagasta una llamada “guardia del orden”, que fue armada con fusiles por el ejército, cargó contra obreros que demandaban aumento del tiempo de descanso por colación y junto con la marinería los balearon, generándose un número indeterminado de muertos que algunos cifran en 300.
En la madrugada del martes 27 de julio de 1920, la sede de la FOM y de El Trabajo fue asaltada e incendiada. ​ Alrededor de las 3:00 horas, tropas de militares y carabineros rodearon el edificio y abrieron fuego. Aquellos que intentaron escapar del edificio fueron muertos en las puertas.​ Luego incendiaron el local donde el resto de los trabajadores murió carbonizado. ​ Más de 30 personas perdieron la vida en el asalto e incendio.
Avanzan los trabajadores en organización, demandan respuestas a sus peticiones y crece la represión desenfrenada.
El 3 de febrero de 1921 militares y carabineros balean en la oficina San Gregorio a los trabajadores que demandan pago de desahucio dejando más de 100 muertos.
La masacre en la oficina salitrera Marusia ocurrió en marzo de 1925 y fue la respuesta del gobierno de Chile –bajo la presidencia de Arturo Alessandri– a una huelga de los trabajadores salitreros. La masacre provocó más de 500 muertos, ​ siendo más del 90% de ellos huelguistas y sus familiares. Los responsables de esta masacre son miembros del ejército.
En más de 2000 se calcula el número de obreros y sus familias, que fueron asesinados por efectivos del ejército y la marina en la oficina salitrera La Coruña, en la pampa del Tamarugal, acción armada que se realizó el 5 de junio de 1925.
Militares y carabineros son responsables de los más de 500 campesinos mapuches y trabajadores de lavaderos de oro, asesinados en la zona de Ranquil el 6 de julio de 1934.

6 pobladores mueren en 1962 en la Población J. M. Caro en Santiago en manos de carabineros y uniformados que reprimen un paro convocado por la CUT, 8 obreros mueren en El Salvador el 11 de marzo de 1966 por balas del ejército, mientras que 11 pobladores son muertos por carabineros en Pampa Irigoin en P. Montt el 9 de marzo de 1969.

No vengan entonces a preguntarse las razones de la explosión social iniciada a principios de octubre de este año y vigente - aunque en un tono menor a las primeras semanas - hasta estos días.
La respuesta a los abusos de decenios es nacional, no instigada ni financiada por nadie desde el exterior. Es el NO MAS ante tanta alza abusiva, sueldos miserables, pensiones de hambre, créditos universitarios usureros, viviendas sin patio y poca privacidad, abuso moral y laboral con las mujeres, descuido de los niños y ancianos, carencia de un servicio de salud para todos. Estas y muchas más son las razones del estallido social y, aunque les duela escucharlo, seguirán vigentes mientras persista el estado actual de cosas.

EL ACUERDO POR LA PAZ Y UNA NUEVA CONSTITUCION –
LA CONSULTA MUNICIPAL

Casi todos concluyen que el mentado acuerdo no tiene nada de paz y que lo de la nueva constitución es bastante deslavado. Sin embargo el itinerario establecido por los detentadores del poder y quienes administran en su nombre, va avanzando y lo instalan con todo el poder que tienen que es mucho y hasta ahora incontrarrestable.
Los anticapitalistas, los que han puesto aguante a la arremetida de la dictadura Piñerista, carecemos aun de una organización potente que hubiera instalado e impuesto por vía de los hechos la Asamblea Constituyente, como punto inicial de cualquier discusión para el futuro. Seguimos con bravatas en algunos medios alternativos y en las redes sociales, no obstante a la hora de decidir y de resolver ni tenemos capacidad ni tenemos decisión para sostener las banderas. Seguimos desunidos seguirán barriendo con nosotros.
En las últimas semanas “los salvadores de Chile” se dieron cuenta que metieron las patas hasta el fondo, y han tratado de instalar para el próximo proceso plebiscitario la paridad de género, además de cupos para los pueblos originarios y la participación de los independientes. Sin embargo, y tramposamente, dejaron fuera de la discusión la necesidad de que este proceso fuera conducido por una Asamblea Constituyente.

¿Y los campeones de la democracia - en el poder y en los extramuros – tienen en su estatutos normas de paridad de género (50% de la directiva hombres 50% mujeres) y participación con cuotas de los pueblos originarios?
Lo más probable es que esto no ocurra, por lo que debe quedar claro que están usando la paridad y la participación de pueblos originarios e independientes solo como un recurso para granjearse la simpatía de la población, y que en ningún caso creen en esto pues no lo practican en su trabajo diario.

Más allá de lo que se resuelva, debemos trabajar en esta contingencia y buscar una propuesta que deje claro a nuestro pueblo por donde viene la mano. Demandamos por mucho tiempo Nueva Constitución por lo que no debiéramos restarnos a entregar nuestra opinión, sin embargo debemos dejar claro que  esta participación no solucionará los problemas diarios de la población, causa objetiva del estallido social.
No hay que renunciar bajo ninguna circunstancia a las plataformas de lucha de la clase, la nueva sociedad a la que aspiramos no se va a construir con el próximo plebiscito.

Es en el proceso de esta “crisis social” (inédita para algunos aunque aquí hemos mostrado  que las crisis o estallidos son la respuesta al proceso de explotación y abuso indiscriminado del capital) que los municipios anunciaron, días antes del “acuerdo” una consulta a la población para dirimir, escuchando a la gente, cuales son las cuestiones de mayor preocupación en los barrios, incluida la convocatoria a una nueva Constitución.
Dicha consulta se realizó recientemente, durante 3 días, en 225 municipios de un total de 346, que conforman la Asociación Chilena de Municipalidades.
Según los datos entregados, participaron 2.1 millones de ciudadanos, incluidos quienes tienen entre 14 y 17 años y que, para los efectos de medir participación, no son parte del padrón.
En términos generales, del total de participantes un 92,4% se manifestó a favor de una nueva Constitución y para llegar a la misma el 73,1 % de quienes votaron se inclinó por la opción de una Convención Constitucional. Con este dato se presenta un problema no menor, ya que algunos municipios (no se especifica cuantos son ni la cantidad de personas que aglutinan) dicen haber consultado a sus votantes por una alternativa denominada  Asamblea Constituyente la que habría obtenido  un 83% de las preferencias.
En algunos muros de Santiago se ven letreros que dicen que la consulta municipal aprobó una asamblea constituyente, lo que en estricto rigor es una información falsa de la que alguien debiera hacerse cargo.
Claramente en la Asociación de Municipalidades confluyen, al menos, 2 visiones y ninguna de ellas ha sido cauta al entregar resultados, resultados que habida cuenta del nivel de participación ciudadana no sirven, salvo para llenar algún espacio en los medios.


En efecto, la participación en esta consulta municipal fue pobre, pobrísima, tanto que vamos a omitir el % que puede haber de votantes entre 14 y 17 años, a saber:
El padrón electoral al año 2017 era de 17, 3 millones de inscritos, de los cuales en la elección presidencial 3.8 millones se inclinaron por Piñera.
En conclusión la convocatoria de la Asociación  Chilena de Municipalidades apenas superó el 50% del total de votos que obtuvo Piñera ese año, y por entonces todos coincidimos en lo miserable de la votación de Piñera. ¿Porque ahora debería ser distinto?.

Y SI TENEMOS LA RAZON POR QUE NO GANAMOS?

Esta es una de las preguntas que más se escucha en las asambleas y encuentros sindicales y, desde nuestra perspectiva, respondemos que el elemento principal para que los poderosos mantengan su hegemonía radica en la falta de unidad y la deficiente organización.
En efecto, solo en esta pasada varios han sido los intentos por asumir la dirección del movimiento sin tomar en cuenta a TODOS los que participan de él, desde las barras bravas a las organizaciones sociales sindicales y políticas, que siempre han expresado su rechazo al estado de cosas pero son marginadas permanentemente de la toma de decisiones.
La sublevación popular fue comenzada por los estudiantes y hecha suya por todo el pueblo, y sin embargo los patudos de siempre se pusieron en primera fila y comenzaron a dar las recetas para aplacar el descontento popular.
Allá partieron a buscar soluciones con los responsables del problema y apenas pudieron suscribieron acuerdos de los que hoy se muestran dudosos.

Otros construyeron un decálogo con las demandas populares y lo levantaron como si todo el pueblo hubiera concurrido a la construcción del mismo, mientras los de uniforme mutilaban, violaban, baleaban y golpeaban sin asco, contando con la anuencia de los que proponen cambios para que nada cambie.

Aquellos que quieren tener la confianza del pueblo en su gestión y dirección presente y futura, deberán pedir primero perdón a este pueblo al que abandonaron por decenas de años, explicarle porque pactaron con derechistas camuflados y social demócratas, porque permitieron leyes laborales y de todo orden que solo trajeron mayor aflicción a millones.
No pueden arrogarse la representación del pueblo sin antes prometer a éste que no volverán a abandonarlo, cuando vuelvan a  escuchar los cantos de sirena del capital, sutilmente disfrazados de diálogos y acuerdos para sostener la democracia.
Los que somos buenos para pelearle al capital también debemos hacernos la autocrítica.   No hemos sido hasta ahora capaces de construir al menos una unidad en la acción, que posibilite avances en una sola dirección. Decirnos las cosas a la cara y tomar compromisos de no intentar hegemonizar ni dejar las cosas a medias, como ha sucedido en ocasiones anteriores.
Aún no se logra comprender, y si se comprende no se aplica, que el principal desafío es la organización en miles de instrumentos de base, organizaciones desde donde deben salir los lineamientos y tareas para dar pasos de verdad en la lucha contra el capital que lo arrasa todo.
Como organización sindical nos hemos solidificado y crecido en estos meses de lucha. Logramos romper la pasividad y generamos innumerables acciones de reclamo de derechos al interior de las empresas e incluso tuvimos movilizaciones y paros resueltos en reuniones y asambleas.
La CGT junto a la Central Clasista estuvo en todas y cada una de las marchas convocadas, y aún estamos presentes en las que se desarrollan. Apoyamos y cooperamos para la instalación de una olla común que entregado alimentos a los valientes de la primera línea. Llevamos nuestra opinión y trabajo a Aysen y San Pedro de Atacama y explicamos el sentido del término clasista a cientos de trabajadores, quienes lo abrazan entusiastas y nos dan muestras de afecto y compromisos de trabajo.
Y aun así no estamos plenamente satisfechos, creemos que si nuestras falencias se analizan en el colectivo nos pueden ayudar a responder la pregunta que aquí nos hacemos.
Menos recados y compromisos por correos, wasapp, facebock y más calle, con banderas y volantes explicativos de nuestro quehacer entregados a los miles que marchan buscando respuestas.

Cierto es que, llegado el momento, la victoria será nuestra pero más cierto aún es que para que eso suceda debemos dar mucho más de lo que damos. No hemos ganado nada todavía, pero si mantenemos inalterable el compromiso y le sumamos calle y trabajo a la salida de las empresas el 2020  que ya está aquí nos entregará nuevas victorias.
El presente es de lucha, el futuro es nuestro.

MANUEL AHUMADA LILLO
Secretario CGT – Presidente Central Clasista

domingo, 15 de diciembre de 2019

PULSO SINDICAL Nº 389 DEL 18 DE NOVIEMBRE AL 15 DE DICIEMBRE DE 2019


PULSO SINDICAL Nº 389 DEL 18 DE NOVIEMBRE AL 15 DE DICIEMBRE DE 2019

DE CLAROS Y OSCUROS
La lucha que da nuestro pueblo en estos ya casi 2 meses de confrontación directa, ha servido para exponer muchas posiciones y visiones.
Desde aquellos que están expectantes de que algunos de estos estallidos esporádicos nos lleven a la revolución, hasta esos otros que solo esperan que el pueblo salgo de ésta más fortalecido y menos dispuesto a que se lo vacunen sin decir ni pio.
Unos y otros marchan y accionan de diferentes formas por muchos días, pero a veces se muestran renuentes a profundizar la organización de los que están hasta la coronilla. Expresan con justeza el drama y se juegan la vida por el pueblo sufriente, pero no siempre les alcanza el tiempo para invitar a ese pueblo a organizarse.
También están los que durante todo este tiempo del llamado estallido social han posteado cientos y hasta miles de noticias, acontecimientos, convocatorias e invitaciones verdaderas y falsas, pero que han permitido visualizar la barbarie desatada por las hordas de uniforme, por las bestias protegidas por el poder del Estado y sus instrumentos, porque son las bestias que protegen al Estado y a sus instrumentos.

En lo que podríamos llamar la contraparte de estos guerreros que, con razón o no, tomaron su puesto en la lucha y han estado, están y estarán dándolo todo, se ubican los buenos para discursear y conversar en todo momento y lugar, a escondidas o públicamente. Son los amigos  de acordar y   pactar con el adversario de clase, asumiendo que algunos o algunas perciben que lo que aquí hay es una confrontación de clases y que ellos han tomado posición por una de las 2 que confrontan, sin importarles lo que esté pasando en la calle.
Se han sacado la cresta más de una vez en esos empeños fallidos, no importándoles que esos acuerdos y pactos logrados entre gallos y medianoche,  sumen de nuevo al pueblo en la desesperanza y hunden aún más a quienes, paradojalmente, dicen representar.
A estos se les llama la clase política, son capaces de sacarse los ojos a picotazos y de abrazarse al mismo tiempo, junto con darse parabienes por el logro de algún acuerdito. Lamentablemente, y seguro que por la inercia y los beneficios que les entrega el sistema, muchos que han declarado abiertamente ser de “izquierdas” han caído en el jueguito tan bien urdido por estos expertos del gatopardismo y han promovido, modificado y también aprobado, muchas de las normas anti pueblo, que son el origen del estallido en curso.

También están los enemigos declarados del pueblo y sus demandas, que exigen mano dura, piden a los milicos en la calle y disparando a matar. Se permiten resucitar la araña de patria y libertad, invocan nuevos Yakartas e incluso amenazan a los más destacados miembros de los destacamentos populares, convencidos de que mostrando la imagen del tirano van a lograr silenciar a un pueblo indignado.   
Junto a estos algunos que dicen estar con las demandas populares pero rechazan la violencia (sin preguntarse siquiera de donde viene o quien la provoca), conviven al mismo tiempo y lugar con Dios y con el Diablo y esperan con la mano extendida lo que caiga ya que siempre será para ellos un triunfo, total hicieron poco o nada para conseguirlo.
A mi humilde parecer, estos últimos son los más peligrosos y hay que identificarlos muy bien, ya que se mimetizan admirablemente entre todos los grupos y subgrupos, para después sacar las garras y sembrar la desconfianza y la dispersión.  

LOS ATAQUES QUE NOS DAN MAS FUERZAS
Cuando decidimos sacar regularmente este Pulso Sindical, teníamos claro que ganaríamos amigos y enemigos y que los últimos se encontrarían entre nuestros adversarios de clase.
A fin de cuentas lo que perseguimos es exponer, con todo el realismo posible, las demandas y necesidades de los trabajadores y del pueblo.
Aceptamos la crítica más no la descalificación y por eso cada vez que alguien se confunde y dispara a la bandada, lo exponemos para que los lectores saquen sus conclusiones y vayan detectando quien es quien en esta pelea de los explotados contra los explotadores.

Esto se recibió por correo el 11 de diciembre desde el sindicato rendic- lautaro, aunque seguramente no es la opinión de todo un sindicato.
"Estimados, solicitamos a usted dejar de enviar mensajes del corte comunista esto porque nuestro sindicato no comparte ese tipo de adoctrinamiento, sabemos cuales son las demandas sociales que nuestros compatriotas reclaman y estamos al tanto de ello pero algo muy distinto es la vision comunista que ustedes imparten que no representa el pensamiento de muchos".

Estas expresiones son para referirse al Pulso 387, donde hacemos un pormenorizado detalle de los sucesos provocados por la explosión social en curso, además de exponer las visiones del trabajo sindical, el rol de los medios de comunicación y otros temas.
Quien escribió no se identifica y probablemente utiliza el nombre del sindicato para exponer su anticomunismo, añejo y contrario a todo lo que está pasando. Seguramente para esta persona, hablar de ojos volados por perdigones, cráneos y cuerpos lesionados por bombas lacrimógenas, cuerpos llagados por el uso de químicos en los guanacos, palizas, violaciones y represión indiscriminada a hombres mujeres y niños, información segada de la prensa y tantas cosas más validadas por 3 organismos internacionales de derechos humanos, es entregar una visión comunista de los hechos que se están viviendo.
Solo resta esperar que ni él ni su familia sufran nunca lo que ha afectado a millones de compatriotas, castigados por denunciar algo que en absoluto es fruto de una visión comunista, sino que se trata de la simple realidad que afecta al país.

Que lo sepa él y otros que en algún momento nos han llamado y escrito amparados en el anonimato. No cejaremos en el compromiso que asumimos y aunque hemos pagado bastante por ser consecuentes, mantenemos las mismas fuerzas y empeños que cuando comenzamos a trabajar para educar y educarnos, con el claro fin de combatir al capital, responsable absoluto de todos los dramas que afectan a los pobres y desamparados.

INSISTIMOS. LA ORGANIZACIÓN ES FUNDAMENTAL  

No vamos a extendernos en pormenores ni detalles sobre lo acontecido desde el 18 de Octubre. Está en la historia, en la memoria de todos los que han puesto su granito de arena.
Lo que si podemos hacer, es insistir en mostrar cómo esta exposición abierta y clara de descontento llegó a la organización sindical y la está preparando para nuevos saltos. Hombres y mujeres de trabajo tienen claro que solo hablando de los dramas de su diario vivir encontraran la fuerza para organizarse y dar la pelea. Y es así que comienzan a formar sindicatos, hablan en la asamblea sobre sus carencias y los abusos de poder de los patrones, al mismo tiempo que se deciden a preparar pliegos de peticiones que reflejen que quieren.
Y donde ya había organización partieron pidiendo que les aseguraran traslado seguro a sus casas después de sus turnos y que no les descontaran por atrasos que no eran de su responsabilidad y seguramente irán por más. Lento o rápido, pero irán.
En los grupos organizados aún hay temor y desconfianza, pero también más compañerismo y solidaridad. En la reciente visita a 2 sindicatos en Aysen fuimos testigos de cómo ahora exponen cuestiones que antes les provocaban conflictos y divisiones.
En una empresa de la zona llamaron a un maestro y le ofrecieron $ 90 mil pesos por hacer un trabajo que cuesta $ 250 mil. El exigió lo justo y lo desecharon, llamaron a otro y le ofrecieron un poco más que al primero y tampoco acepto. Un tercero hizo finalmente el trabajo por un valor más cercano al que ellos dicen que es justo. 
¿Qué es lo bueno ante algo que es común en las empresas? Que el tema se conversó en la asamblea y estaban todos, quedando claro que ya no van a permitir más que los llamen de a uno, deben pagarles lo que merecen y en eso están todos de acuerdo.  

30 de 34 trabajadores de un restaurante en Santiago se han organizado a principios de diciembre. La empresa despidió a 10 de ellos y les llamó en forma individual a negociar los finiquitos “para que tengan platita antes de navidad”. Ninguno aceptó y todos fueron con el presidente del Sindicato a denunciar ante la Inspección del Trabajo el despido ilegal y pedir la reincorporación porque están aforados. Y esperamos la próxima asamblea para decirles que si presentan contrato colectivo al termino del fuero por constituir Sindicato dispondrán de 3 meses más de fuero si se deciden a negociar colectivamente.
En San Pedro de Atacama la empresa logró llevar al sindicato a receso por no cumplir el mínimo de socios. Luego de 3 años, un trabajador que perteneció al sindicato que entró en receso junto a otros 7 compañeros, comenzaron a trabajar para reactivarlo. En menos de un mes suman 70 afiliados y nos esperan en estos días para hablar de la próxima negociación.   

Esto y más también es parte del llamado estallido social, son victorias de trabajadores  y debemos difundirlas porque cada ejemplo de organización motivará a otros a dar el paso.
No se trata solo de la pelea de los convencidos, de los comprometidos a asistir a las marchas, ondeando las banderas de la organización.
Se trata principalmente de motivar con ejemplos concretos a los que están peleando pero solos, fuera de su lugar de trabajo o lejos de la población. Invitar a hacer organización a esos que luego del trabajo se van a tomar parte de la pelea con los pacos represores y a los otros que están o cayeron en la cesantía por el delito de reclamar lo justo.
Nuestra siembra de organización debe ser constante para que prolifere, honesta para que otros quieran hacer lo que hacemos, solidaria para que se entienda que una mano lava la otra y juntas lavan la cara, humana para que se aprenda que luchar por lo mío que también es de los otros, hasta vencer por que no hay otro camino.

Hace 112 años miles de valientes pampinos nos dieron un ejemplo en Iquique y su luz ilumina hasta hoy. También fueron reprimidos, baleados, lanceados y asesinados. Sepultados de noche y en el anonimato unos, otros subidos a carros de tren y devueltos a las oficinas,  creyendo los poderosos que así apagarían las ansias de dignidad y organización.

No lo lograron ni lo lograran. La organización nos dará la victoria. Estamos seguros de eso.



MANUEL AHUMADA LILLO
Secretaria C.G.T. CHILE
Presidente Central Clasista de Trabajadores y Trabajadoras

sábado, 16 de noviembre de 2019

PULSO SINDICAL Nº 388 DEL 24 DE OCTUBRE AL 17 DE NOVIEMBRE DE 2019


PULSO SINDICAL Nº 388 DEL 24 DE OCTUBRE AL 17 DE NOVIEMBRE DE 2019

LAS LECCIONES QUE NOS DEJA LA EXPLOSION SOCIAL DE OCTUBRE

Cuando la rabia acumulada explosionó, todo un pueblo se lanzó a la calle y aún sigue allí. 
Nuevamente, al igual que el 2006 y el 2011, los estudiantes encendieron la mecha y una población hastiada finalmente salió de su letargo y se puso de pie.
Y a casi un mes del estallido no ha parado de expresarse en todas las formas posibles.
Nuestra CGT, escuchando las orientaciones de la Central Clasista, llamó desde el primer día a los trabajadores a actuar en conciencia, invitándoles a manifestar en sus barrios y participar de todas las acciones en desarrollo, llegando a la paralización de labores en donde estuvieran en condiciones de hacerlo 
Pusimos especial énfasis en la necesidad de romper el miedo en los lugares de trabajo, realizando asambleas, tranquilizando a quienes estaban preocupados de sanciones cuando por cuestiones de cualquier tipo llegaban atrasados o no podían llegar a sus turnos. 

El balance hasta ahora es bastante positivo, pues han sido miles quienes saliendo de sus turnos se han plegado a las marchas que se realizan sin pausas en ciudades y pueblos de nuestro Chile. De la misma manera son cientos quienes nos ayudan en la distribución de propaganda en las calles y a la salida de algunas empresas.
En muchas empresas los trabajadores no han concurrido a sus turnos o han exigido condiciones de traslado y seguridad para cumplir sus labores. Nadie se ha quedado sin dar su opinión y aunque aún nos falta para responder en forma óptima a los llamados de nuestra Central, los pasos dados dejan ver como los trabajadores desarrollan su conciencia de clase.

No se han descuidado las asambleas regulares como tampoco las negociaciones colectivas, fortaleciendo las asesorías y la presencia de dirigentes nacionales y de base en él proceso, lográndose varios acuerdos sin llegar a la huelga, además de contactos diversos con sindicatos no afiliados.
En momentos de presión patronal por congelar y disminuir beneficios, es destacable el promedio de 5% de reajuste real más otros beneficios directos, logrados por los sindicatos de DICOTEX y EMPACK en la Región Metropolitana, así como el aumento de $ 20.000 a los sueldos bases más otros beneficios lo grado por los compañeros y compañeras de la empresa CAL AUSTRAL en Dalcahue  X Región.
Como organización sindical siempre hemos puesto énfasis en la necesidad de educar a los trabajadores, pues en la medida en que ellos asuman conscientemente su condición de miembros de la clase trabajadora, harán propia la exigencia de construir organización, presentar pliegos de peticiones y luchar por lo que saben que merecen.

La lección que nos deja nuestra “Revolución de Octubre" es que a la demanda justa de la masa movilizada, debemos incorporar organización acerada,  para así sostener con fuerza los logros que se vayan obteniendo y que son producto de las luchas organizadas.
Como en otros octubres que el mundo recuerda, solo la unidad y la organización, además  de la convicción de victoria, logran darle vuelta el tablero a los opresores que, en su desesperación, dejaran caer algunas migajas esperando que las tomemos y detengamos nuestro camino.

LA DESESPERACIÓN DE LA CLASE EN EL PODER Y LA CONSTITUCION

Por años reclamamos mejoras profundas en las leyes laborales así como en salud, vivienda, y educación, entre otras justas demandas. Que recibimos a cambio? Generalmente nos ignoraron y nos dieron de palos y balazos.
Cuando la desesperación era tan grande que seguía expresándose a pesar de la sangre derramada, los dueños del poder se comprometían a buscar soluciones, se manifestaban conscientes de la “cuestión social” y se juramentaban a mejorar las cosas dictando leyes, que aunque dictadas de poco sirvieron.
Así ha sido durante más de un siglo y lo único que ha cambiado hasta ahora es el ropaje del represor y los instrumentos con los que castigan a quienes no aceptan sus designios.
Debemos estar muy claros de esto para saber por dónde seguimos caminando.

Nuestras demandas son profundas pues apuntan a un cambio en la sociedad.
No queremos seguir siendo maltratados y para ello debemos dar la pelea por quitarle al capital sus prebendas y desde allí avanzar hasta neutralizarlo completamente.
La actual rebelión social muestra a los poderosos un pueblo decidido, no dispuesto a entregar la calle si no se satisfacen sus demandas mínimas y entonces entran en desesperación, castigando con mayor saña.
Han hablado de la pérdida de miles de empleos y del daño que hacen las protestas a la economía del país y sin embargo anularon la última alza del Metro y la locomoción publica, hace un  mes que no suben la bencina y están entregando migajitas aumentando el ingreso mínimo y las pensiones asistenciales, incluso dejaron pasar hasta ahora la rebaja de la jornada de trabajo a 40 horas, todo con el objetivo de desmovilizar a los alzados.

Y como los rebeldes no ceden hacen su jugada maestra, que pese a ser  de manual no deja de encontrar incautos que caen en ella.
Se crea un ambiente de caos, violencia y terrorismo, se habla de movidas de los milicos y de la conculcación de algunos derechos si siguen las protestas, para terminar llamando a la paz. Desesperadamente llaman e invocan la paz los mismos que la alteran y la destruyen en el día a día.
Los medios de comunicación juegan su rol gustosos. Visitan las zonas de conflicto y van a los barrios - los mismos que han ignorado por décadas -   entrevistan a algún lesionado o familiar de ellos, presentan declaraciones lacrimosas de gente modesta  ignorando conscientemente, a los millones de modestos que si protestan y quieren cambios de fondo.
Políticos de distinto cuño se muestran de acuerdo con las demandas de la población (los mismos que las ignoraron hasta en la discusión de la ley sobre las 40 horas) pero rechazan el uso de la violencia (no todos son enérgicos con la violencia policial que es el detonante de la respuesta popular), hasta que se reúnen todos en una maratónica jornada para concluir en un acuerdo ¡¡¡sobre el que jamás consultaron al pueblo!!!.

El 12 de noviembre, la mayoría de los que han inclinado - nuevamente - su espalda ante el poder del capital y sus representantes habían suscrito un acuerdo en el que proponían para salir de la crisis 3 puntos irrenunciables: Plebiscito, Asamblea Constituyente, Nueva Constitución. No le preguntaron a nadie pues ellos dicen ser los representantes del pueblo y 2 DIAS DESPUES reniegan de lo que primero habían acordado y llegan a acuerdos con los mismos que son los primeros responsables del casos social que están todos lamentando.
Además de los Comunistas, también los Humanistas  y los Regionalistas Verdes (los tres con representación parlamentaria) aparecen rechazando este acuerdo y al menos podrán mirar de frente al pueblo cuando éste le pase la cuenta a todos los que, en su nombre, le han traicionado. Aunque seamos claro, algunos de estos partidos dieron sus votos para aprobar leyes laborales que de poco o nada han servido a la lucha popular.
Una nueva Constitución es una demanda de años y será fruto de una Asamblea Constituyente, este ultimo instrumento que ha sido desechado por los mismos que lo reivindicaron un par de días antes. 
Y sin embargo, debemos tener claro que nuestra lucha no se ha perdido.
Con la Constitución pinochetista demandamos derecho a sindicalización y negociación colectiva. Con esta Constitución hemos avanzado en evitar el descuento del aporte patronal al Seguro de Cesantía cuando despide por necesidades de la empresa y con ésta hemos salido a la calle para exigir que las y los trabajadores sean dignificados.

Para luchar por lo nuestro no necesitamos de una Constitución fraguada a espaldas del pueblo ni de parlamentos afines al poder.
Necesitamos de organización y trabajamos para acrecentarla.   

LA REPRESION NO PARARA

Cuando se les fue de las manos la movilización ciudadana, sacaron a la calle a las fuerzas armadas. Golpearon sin asco y mataron, violaron todos los derechos de los ciudadanos y fue de tal magnitud su crudeza, que hasta los medios de comunicación, serviles hasta el hartazgo, debieron dar cuenta de algo demasiado evidente e imposible de ocultar.
Las Fuerzas Armadas y Carabineros salieron a la calle a matar y cumplieron con lo que se les encomendó. Sembrar el caos, infundir miedo y terror en la población, exponer su poderío para que quede claro quiénes son los que mandan. Ellos gozan de inmunidad. Cumpliendo las ordenes que les da el capital no serán castigados y lo grafican muy bien en su actuar, altanero, prepotente y grosero.

Los militares estuvieron un par de semanas. Fueron denunciados de palabra y con imágenes por su actuar violento y atentatorio contra los derechos humanos y hasta ahora, salvo en un caso suficientemente silenciado, no han recibido sanción, salvo aquella que pudo disponer el mando, que son en definitiva las jefaturas que envían a reprimir y matar.
Ellos ya actuaron en Santa María de Iquique, Marusia, Jose Maria Caro y en muchos otros lugares donde los obreros demandaron respuestas a sus demandas. Y su actuar fue a sangre y fuego.  ¿Porque tendría que ser distinto ahora?, ellos cumplen las ordenes que les da el capital y seguirán haciéndolo cada vez que éste se sienta tocado en sus jugosas ganancias. 

El director general de carabineros lo dijo hace unos días. “No voy a dar de baja a nadie, ni aunque me obliguen”, expresando “gratitud por todo lo que están haciendo, somos parte de la solución y lo estamos haciendo bien pues el orden y la seguridad se deben imponer”.
Claro y concreto y por esto los felicita el gobierno y todos los servidores del capital.
Bueno, que les quede claro que la lucha popular no parará y la creatividad se irá acrecentando para dar con elementos de protección que aminoren el daño que están causando con sus gases, balines y perdigones.
La violencia no la pone el pueblo y éste tiene el legítimo derecho a defenderse.
La Lucha sigue.

MANUEL AHUMADA LILLO
PRESIDENTE CENTRAL CLASISTA DE TRABAJADORES Y TRABAJADORAS
SECRETARIO C.G.T CHILE