sábado, 2 de noviembre de 2019

PULSO SINDICAL EXTRA N° 36 – LA JORNADA DE TRABAJO


PULSO SINDICAL EXTRA N° 36 –   LA JORNADA DE TRABAJO

Cada cierto tiempo, e independiente del gobierno de turno, se instala un tema que concita la atención, sin que lo de fondo – en nuestro caso la situación de trabajadores y trabajadoras- implique avances efectivos.
Así se van aprobando normas y leyes que incluso teniendo algo de positivo (aunque cueste encontrarlo) no dan respuesta a nuestras aspiraciones más sentidas. El mejor ejemplo para graficarlo está en las normas laborales aprobadas desde el término de la dictadura.

Es lo que pasa hoy con la jornada de trabajo.
El gobierno presenta un conjunto de reformas - que incluye mayor flexibilidad en torno a las 45 horas semanales y que luego anuncia será de 41 horas  – y al mismo tiempo se reflota un proyecto de diputadas comunistas con apoyo de la oposición, que establece una jornada de 40 horas semanales distribuidas en 5 o 6 días.
Ambos proyectos – hasta ahora – mantienen importantes discriminaciones (Artículos 27 y 34 bis, entre otros, del actual Código) en las que se ha puesto poca o nula atención.
Que significa esto? Que si no hay indicaciones claras en la discusión de estos proyectos de ley, miles de trabajadores no tendrán acceso a las nuevas jornadas que se proponen.

Para dejarlo claro. El artículo 27 actual deja fuera de la jornada de trabajo - que se busca disminuir - a quienes trabajan en hoteles restaurantes y clubes, salvo excepciones en administración, cocina, lavandería y lencería. Todos estos trabajadores pueden cumplir por ley jornadas de hasta 12 horas diarias por 5 días.   
El artículo 34 bis es aún más preocupante, pues establece que los trabajadores de restaurantes podrán pactar turnos de 8 horas diarias, pero con un corte en cada día de trabajo, de hasta 4 horas por   jornada.

Como el tema - pese a sus debilidades - le mueve el piso al capital, éste utiliza los medios de comunicación para entregar su mensaje y lo hace a través de encuestas.
Según estas la gran mayoría de los consultados está por la jornada de 40 horas, no obstante esa misma mayoría rechaza que dicha jornada pueda implicar rebaja de remuneraciones y pérdida de puestos de trabajo, como ya lo anuncian el gobierno y los patrones.

Nadie podrá expresarse en contra de una rebaja de jornada laboral semanal - salvo que sea empresario – y ciertamente esta rebaja implicará readecuar los turnos de trabajo y/o la contratación de más personal.
No obstante el análisis y discusión de los trabajadores respecto de estos proyectos - en especial en los no organizados que son la gran mayoría - ha dejado de lado una pregunta vital que no podemos dejar de exponer, para dar seriedad a la discusión: 
¿Si disminuye la jornada laboral, será factible que los trabajadores mejoren su dignidad y calidad de vida  como han declarado representantes del gobierno y la oposición?
La respuesta es categórica. NO.

En las actuales condiciones de remuneración mensual en nuestro país, disminuir la jornada de trabajo a 40 horas semanales no implica, en absoluto, una mejora en la dignidad y condiciones de vida del trabajador.
Los gobiernos, los parlamentos y los patrones, tienen muy claro que los trabajadores ganan sueldos miserables que no les permiten vivir con dignidad, a lo sumo sobrevivir.
Sin  embargo hacen poco y nada por legislar sobre el particular. Por lo tanto:

No solo se debe dar la pelea por una rebaja en la jornada de trabajo, sino también dejar muy en claro que dicha jornada no generermita discriminaciones y sea continúa, sin corte ni interrupciones de ningún tipo.
Al mismo tiempo es fundamental dar la lucha por un aumento del ingreso mínimo, y no solo eso, se debe demandar pago de bono de locomoción y de colación que equivalga a los gastos promedios que el trabajador hace por estos ítems.

CIFRAS Y DATOS NECESARIOS DE MANEJAR (…. Y DIFUNDIR)

Son más de 4 millones de trabajadores los que están impedidos, en los hechos, de sindicalizarse y negociar colectivamente. Son los mismos que ganan hasta 400 mil pesos mensuales y tal vez menos:

“La mitad de los ocupados percibió ingresos iguales o menores  a $ 400.000 (cuatrocientos mil pesos) durante el 2018”
Encuesta Suplementaria de Ingresos del INE.

Descontado el aporte previsional y de salud, el ingreso real es de $ 320.000 o menos. Subsiste un trabajador, una trabajadora con esto? Veamos:

Locomoción 2 pasajes diarios incluido dia libre = $  50.000
1Cilindro de Gas de 15 Kg . Telefono = $  30.000
Luz y agua = $  20.000
Arriendo = $ 150.000
Alimentación por día $ 2.000 x 30 = $  60.000
TOTAL $ 310.000
SALDO $ 10..000     

Con este saldo debiera cubrir gastos como salud, aseo personal, vestuario, calzado, recreación y otros. Prohibido enfermarse, aunque puede cambiar su situación si vive en pareja, siempre que su pareja trabaje, gané lo mismo que usted y no piensen en tener hijos.
Estamos obligados a repetir nuevamente la pregunta ¿En estas condiciones, puede una jornada de trabajo de 40 horas, o de 45 o 41 horas con flexibilidad, posibilitar una mejor calidad de vida y dignidad al trabajador /a?  Ciertamente que no.

Con todos estos argumentos podríamos dar por zanjada la discusión. Y sin embargo tenemos claro que si solo nos quedamos en el diagnostico poco o nada cambiará.

Nuestras demandas, que incluyen una jornada de 8 horas continuas en 5 días solo serán el resultado de millones de trabajadores activos, movilizados y por sobretodo organizados en sindicatos.
Ni el Gobierno, ni el Parlamento responderán a nuestras justas aspiraciones, no como nosotros lo estamos reclamando. Solo la organización generara las soluciones.
No hay mejor calidad de vida ni dignidad para quienes reciben sueldos de hambre, sino a través de la organización en sindicatos y la presentación de pliegos de peticiones.

Para que quede claro y no haya lugar a interpretaciones antojadizas ni descalificaciones. Estamos por una jornada de 40 horas semanales, 8 horas continuas por día, pero unida a la demanda por aumento del ingreso mínimo y sumándole pago por locomoción y colación diario.
Esa es y ha sido nuestra propuesta. Es un todo. De lo contrario seguirá la miseria.

¿ PERO QUE ES LA JORNADA DE TRABAJO?

“La jornada efectiva de trabajo es el tiempo durante el cual el trabajador se pone a disposición del patrono...sin que pueda disponer libremente de su tiempo, aun este inactivo, pero siempre a disposición.”

Una rápida mirada a la historia nos expone lo siguiente

En la Época Antigua se impone la esclavitud, se establece el trabajo forzado de los esclavos, penoso, agotador y sin remuneración, eran severamente castigados por cualquier falta y por más pequeña que sea, trabajaban de sol a sol ya que desconocían el trabajo nocturno, aunque cuidaban al esclavo de la misma manera que cuidaban a sus animales y herramientas.

En la Edad Media, el trabajo se caracterizó por la servidumbre y el régimen corporativo, el ciervo o colono trabajaba con cierta independencia pero se sintetiza que su jornada de trabajo era de sol a sol en una forma más suave que el esclavo pues había descanso de algunas festividades.

Durante la Colonia en América rige las Leyes de Las Indias en la cual se establecía los avances laborales como:
1. Jornada de trabajo desde la salida del sol hasta el ocaso, con un descanso al medio día de una hora.
2. En invierno el trabajo se debía reducir desde las 10 de la mañana hasta las 4 de la tarde.

Con algunas diferencias, habida cuenta de la realidad de los distintos países, esa era la jornada laboral en el mundo. Hasta que se vino la Revolución Industrial.
Desde el siglo XII e incluso antes hay testimonios de luchas de trabajadores por mejorar las condiciones de vida, las que regularmente implicaban sanciones y castigos y muy lentos avances, como lo muestran movilizaciones en Francia, Inglaterra y otros países, donde distintas agrupaciones de trabajadores demandaban mejoras.

“Durante la Revolución industrial (cuyos inicios se datan en 1760 en Gran Bretaña) la producción en grandes fábricas transformó la vida laboral tradicional, tanto de la mano de obra de origen rural como gremial, imponiendo largas jornadas y condiciones de trabajo próximas a la esclavitud.
Las condiciones de trabajo sin regulación ni control deterioraban la salud, el bienestar y la moral de los trabajadores. Se abusaba sin control de las mujeres y los niños.
No se aplicaba la regulación, establecida desde 1496 en Gran Bretaña, según la cual la jornada de trabajo duraba como máximo 15 horas: desde las 5 de la mañana hasta las 8 de la noche.
Desde 1810 Robert Owen difundió la idea de que la calidad del trabajo de un obrero tiene una relación directamente proporcional con la calidad de vida del mismo, por lo que para cualificar la producción de cada obrero, es indispensable brindar mejoras en las áreas de salarios, vivienda, higiene y educación; prohibir del trabajo infantil y determinar una cantidad máxima de horas de trabajo, de diez horas y media,4​ para comenzar.
Para 1817 formuló el objetivo de la jornada de ocho horas y acuñó el lema de «ocho horas de trabajo, ocho horas de recreo, ocho horas de descanso» (8 hours labour, 8 hours recreation, 8 hours rest).

Muchos son los trabajadores que desconocen todo esto y, de los pocos que conocen, la mayoría relaciona la demanda de la 8 horas con la lucha que culmina en Chicago en 1886.
Los ricos y poderosos no cedieron graciosamente a las demandas de los oprimidos. Solo la presión constante de los mismos logró visualizar sus aspiraciones y la concreción de algunas.

LA LUCHA POR LAS 8 HORAS EN EL MUNDO

Desde el momento en que los trabajadores tomaron conciencia del nivel de explotación que les afectaba, se iniciaron acciones tendientes a mejorar sus condiciones de vida así como la de sus familias, muchos de cuyos integrantes debieron incorporarse al trabajo para subsistir de mejor manera.
Es la organización que va naciendo la que pone como bandera primaria, la lucha por la jornada de 8 horas diarias.

El 8 de junio de 1847, en Inglaterra, una ley concedió a mujeres y niños la jornada de diez horas. Todos los obreros franceses conquistaron la jornada de 12 horas después de la revolución de febrero de 1848.
La Asociación Internacional de los Trabajadores definió como reivindicación central la jornada de ocho horas, a partir de su Congreso de Ginebra en agosto de 1866, declarando que la limitación legal de la jornada de trabajo era una condición previa sin la cual fracasarían todos los otros intentos de mejoras y la emancipación misma de la clase obrera.
En Estados Unidos la jornada laboral estaba fijada en 18 horas. Para 1830 la reducción de la jornada laboral se había convertido en una demanda generalizada.
El 16 de agosto de 1866 el Congreso Obrero General, en Baltimore declaró como primera y más importante exigencia de los trabajadores, "la promulgación de una ley fijando en ocho horas para todos los Estados Unidos la jornada normal de trabajo".5
El 1.° de mayo de 1886, 200.000 trabajadores iniciaron la huelga mientras que otros 200 000 conquistaron las ocho horas con la simple amenaza de parar.
En Australia la lucha por las ocho horas se libró ampliamente desde 1855 y la jornada de ocho horas se estableció en el sector de la construcción desde 1858, pero solamente se generalizó paulatinamente en el país.
En América Latina la demanda de la reducción de la jornada laboral fue enarbolada por los trabajadores en numerosas huelgas, hasta conseguir durante las primeras décadas del siglo XX la aprobación de leyes laborales que dispusieron la jornada de ocho horas.
El artículo 123 de la Constitución mexicana de 1917 estableció las 8 horas.
En el año 1915, se aprobó en Uruguay la Ley 5350, denominada Trabajo Obrero, que en su artículo número 1 establece: "El trabajo efectivo de los obreros de fábricas, talleres, astilleros, canteras, empresas de construcción de tierra o en los puertos[...] no durará más de ocho horas".
En 1917, justo después de la Revolución de Octubre en Rusia, el gobierno bolchevique instauró la jornada de ocho horas diarias y la semana de 48 horas.9
En 1919, en Barcelona, después de la Huelga de La Canadiense, que duró de 44 días, contó con más de 100 000 participantes y que paralizó efectivamente la economía, el gobierno español aceptó las demandas de los trabajadores que incluían una jornada de ocho horas, el reconocimiento de los sindicatos y el reintegro de los trabajadores despedidos.
El 23 de abril de 1919 el Senado ratificó la ley de las ocho horas10​ y declaró el 1.º de mayo de 1919 un día festivo.
La Organización Internacional del Trabajo, fundada en 1919, se inspiró en esta ley para su convenio n.º 1 sobre las horas de trabajo.

LA CONCESION NO FUE POR GRACIA SINO POR TEMOR

El abuso y la explotación indiscriminada se extienden por diferentes países, principalmente  aquellos en donde se desarrolla con más fuerza la revolución industrial.
Habitaciones miserables, largas jornadas de trabajo diario y sin descanso, comidas pobres y descompuestas, sin acceso a salud y un largo etcétera, son el resultado de la voracidad de capital. Más y más producción,  más y más riquezas.
Hombres,  mujeres y niños sometidos a la peor de las explotaciones.

Ellos, los capitalistas y los Estados que les sostienen observan con no poca preocupación cómo va fermentando la rebeldía y comienzan a trabajar para detenerla. Por eso se instala la llamada "cuestión social", una preocupación falsa por el estado de los ciudadanos y las carencias que afectan a los trabajadores y sus familias.
El origen de la llamada “cuestión social” acuñada por los Estados y parlamentos en esos años y hasta mediados del siglo XX, e incluso la visión de la iglesia a través de la Encíclica Rerum Novarum, está vinculada a estas carencias y dolores de los más pobres
Es en Alemania en 1883, con Otto Von Bismarck, donde se concretan las primeras leyes para descomprimir la situación, y van en la línea de la seguridad social - protección por enfermedad, e indemnizaciones -.
Sin embargo la rebelión ya está en marcha y solo unos años después, en 1886, estalla en Norteamérica la huelga por las 8 horas, que se transforma en la bandera de lucha de la clase y se expande por los distintos países.
En 1890 la Segunda Internacional declara el primero de mayo como el día internacional de los trabajadores.  

Pese a todos los esfuerzos de quienes tienen el poder, a las concesiones entregadas a regañadientes la movilización de los explotados no mermó y siguió en ascenso.

Se produce finalmente la Primera Guerra mundial y antes de que finalice la misma se desarrolla y triunfa la revolución bolchevique en Rusia y se producen levantamientos obreros en otros Estados.

EL PACTO DE VERSALLES Y LA OIT

La primera guerra mundial culminó con la suscripción de un acuerdo, lo que no sería novedad, pues en las guerras los vencedores siempre imponen sus condiciones a los derrotados.
No obstante en este caso llama la atención que uno de los capítulos del tratado suscrito que se llamó de Versalles, y fue suscrito por 50 países en Junio de 1919, establezca cuestiones relativas al trabajo y los trabajadores - Parte XIII, artículos 387 al 427 y anexo -.

El artículo 427 del Tratado establece entre otros puntos que:
*El trabajo no debe considerarse meramente como una mercancía o artículo de comercio.
*El pago de un salario adecuado que permita mantener un estándar de vida razonable
*La adopción de 8 horas al día o 48 horas a la semana, 
*Un descanso semanal, de al menos, 24 horas, el cual debe incluir el domingo siempre que sea posible
*Mujeres y hombres deben recibir igual remuneración por trabajos de igual valor.

El Tratado de Versalles determinó la constitución de la OIT, cuya creación se realizó entre Enero y Abril de 1919. A su constitución concurren 29 países y a 13 más se resuelve darles  el título de miembro originario, Chile se encuentra entre estos.

A Febrero de 2019 en la OIT hay 187 países miembros (de un total de 194 países en el mundo) y en 100 años se han acordado 190 Convenios.
La primera Conferencia se hizo en Washington en octubre de 1919 y en esta Conferencia se aprobaron 6 Convenios, siendo el  primero de ellos el referido a la jornada de trabajo.

La OIT  resuelve Convenios y Recomendaciones, los que se adoptan en la Conferencia Internacional Anual a la que concurren representantes de los gobiernos, empleadores y trabajadores.
Para que se haga efectivo un Convenio se requiere que los Estados miembros los sometan  a sus autoridades competentes, generalmente los parlamentos.
Hay que decir que en muchos casos son bastante ambiguos, permitiendo muchas interpretaciones de acuerdo al Estado que resuelva aplicarlos.

Sin ir más lejos, los convenios sobre negociación colectiva y organización sindical que se supone promueven dichos instrumentos para el mayor número de trabajadores, se ven cada día más minimizados ante la actual legislación chilena, pues casi la mitad de quienes trabajan están impedidos por ley de sindicalizarse y negociar colectivamente.

LA OIT Y LA JORNADA DE TRABAJO

El Convenio N° 1 de la OIT establece la jornada de 8 horas diarias para los trabajadores de empresas industriales públicas y privadas.
El convenio establece que:

En todas las empresas industriales públicas o privadas, o en sus dependencias, cualquiera que sea su naturaleza, con excepción de aquellas en que sólo estén empleados los miembros de una misma familia, la duración del trabajo del personal no podrá exceder de ocho horas por día y de cuarenta y ocho por semana, salvo las excepciones  indicadas en el mismo.

Además y si tomamos en consideración que el convenio 106 de 1957 establece en su artículo 6 que…

“1.- Todas las personas a las cuales se aplique el presente Convenio, a reserva de las excepciones previstas en los artículos siguientes, tendrán derecho a un período de descanso semanal ininterrumpido de veinticuatro horas, como mínimo, en el curso de cada período de siete días”.

…queda claro que, al menos desde 1957, la jornada diaria nunca debiera exceder de 8 horas diarias.

Como el objetivo en este trabajo es la jornada de trabajo, no está de más hacer notar el convenio 47, aprobado en 1935 y ratificado solo por 10 países: (Australia Azerbaiyán  Belarús, Republica de  Corea, Finlandia, Kirguistán , Lituania, Republica de Moldova, Noruega, Nueva Zelandia, Federación de Rusia,  Suecia, Tayikistán, Ucrania, Uzbekistán), que establece  en su artículo 1:

Todo Miembro de la Organización Internacional del Trabajo que ratifique el presente Convenio se declara en favor:
(a) del principio de la semana de cuarenta horas, aplicado en forma tal que no implique una disminución del nivel de vida de los trabajadores;

Muchos son los que consideran inalcanzable una jornada como esta y más los que desconocen la existencia misma del convenio 47 de la OIT.
Pese a lo anterior y poniéndose por sobre estos acuerdos tripartitos, hay países que han llegado a establecer jornadas inferiores a las 40 horas semanales, entre ellos 2 de los que aparecen ratificando el convenio 47.
En efecto…

” en Holanda la jornada de trabajo es de 29 horas a la semana, en Dinamarca se trabajan 33 horas, en Irlanda la jornada es de 34, en Alemania se han establecido 35, en Suiza trabajan 35, en Suecia son 36 horas semanales y en Australia 36 horas semanales para las empresas privadas y 38 horas para las públicas”. 

Ciertamente que la imposición del modelo económico capitalista ha llevado a la perdida de algunas de estas jornadas e implicado el aumento de las mismas, pero aun así queda demostrado que la jornada de 40 horas es plenamente factible.
Lo que no podemos ignorar es que en todas estas naciones los ingresos mensuales de los trabajadores y una buena seguridad social, les permiten llevar una vida digna sin limitaciones en sus derechos básicos.

EN CHILE

Partamos por decir que en nuestro país  NUNCA  se ha aplicado a la letra la norma de la OIT, pese a que como país fundador ha ratificado el convenio 1.
Chile no es ajeno a la discusión sobre la explotación y el abuso, y tampoco lo es respecto de la “cuestión social” que, como ya hemos dicho, comienza a ser tratada ya a finales del siglo XIX.
Es la rebeldía de trabajadores marítimos, salitreros, mineros, textiles y otros, lo que lleva al Estado a promover las primeras normas de protección a los trabajadores, como son las de habitaciones obreras, descanso dominical y de la silla, entre otras.    
Así se da cuenta de cómo vivían su día a día millares de trabajadores:

“Hasta fines del siglo XIX la jornada de trabajo promedio era de 12 horas, aunque en algunos casos podía extenderse hasta 14 horas por día.
De acuerdo a datos de la SOFOFA ya hacia 1905 la jornada diaria  de un trabajador industrial en Santiago es de 10,5 horas, hacía 1911 se había reducido a 9,5 horas y al promediar la década del 20 se situaba en 8,5 horas”     
books.google.cl -Sagredo Rafael

“En el caso de los salitreros, se trabajaban

“…jornadas laborales de más de 12 horas, habitaciones estrechas y sin servicios higiénicos, al igual que salarios pagados con fichas y no con dinero marcaron el día a día de los obreros en el desierto de Atacama”.
www.museodeantofagasta.gob.

“En Valparaíso hacía 1907 una alta proporción  de los trabajadores industriales  y de los servicios, panaderos, marítimos, cerveceros, tranviarios y los del gas tenían jornadas sobre el promedio y no era extraño que ellas se extendieran hasta las 14 horas 
books.google.cl  - Sagredo Rafael

 
Las Jornadas de los Trabajadores, las mujeres y los niños en el carbón eran particularmente duras: 

“Desde fines del siglo XIX Lota vivió huelgas obreras.

La huelga de 1902 enseñó a los obreros la necesidad de sindicatos, creando la Federación de Trabajadores de Lota y Coronel en un período de florecimiento de mutuales, mancomunales y federaciones, actividad que desembocó en la gran huelga de 1920, que duró más de ochenta días y logró rebajar jornada laboral de catorce a ocho horas, la movilización contempló huelga de cocinas apagadas, desalojo de viviendas, campamentos en Playa Blanca y solidaridad nacional.


La consecución de la jornada de trabajo, en el mundo y en Chile fue consecuencia de la lucha decidida de los trabajadores y no fruto de la preocupación por la cuestión social de las autoridades políticas  Es por esa razón que ya en 1924 se dicta la ley 4053 que en uno de sus artículos establece:

Art. 11. La duración del trabajo ordinario efectivo de cada obrero, de uno u otro sexo, no podrá exceder de ocho horas por día o de cuarenta y ocho horas por semana.

Podría concluirse que con esto el Estado chileno da cumplimiento al Convenio N° 1 de la OIT. Sin embargo debemos hacer notar que mientras el Convenio OIT dice “8 horas diarias y cuarenta y ocho horas por semana” la ley chilena habla de “8 horas diarias o cuarenta y ocho horas por semana”.
Mientras la OIT es perentoria  y clara, Chile deja abierta la posibilidad para que la jornada sea mayor a 8 horas diarias y es lo que vienen haciendo los patrones y los gobiernos hasta nuestros días.

En 1931 se refunden las diversas leyes y se establece un Código del Trabajo, que recoge las diversas leyes hasta ese momento dictadas.
Entre las particularidades del Código del Trabajo, que se mantendrán vigentes hasta el golpe de estado, tenemos aquella que entrega por separado las normas para obreros y empleados.
¿Qué dice la legislación sobre la jornada de trabajo?

Art. 24 (obreros). La duración del trabajo ordinario efectivo de cada obrero de uno u otro sexo no excederá de ocho horas por día o de cuarenta y ocho horas por semana.
Art. 25. La disposición anterior no es aplicable a las personas que ocupan un puesto de vigilancia, de dirección o de confianza, como mayordomos, capataces, llaveros, etc.; a las que desarrollan labores discontinuas o que requieran la sola presencia como peluqueros, empleados de hoteles, serenos, guardavías,
etc. y demás que sean calificados en tal carácter, por la Inspección General del Trabajo; y, las que desempeñen funciones que por su naturaleza no están sometidas a jornada de trabajo.
Sin embargo este personal no podrá permanecer más de doce horas diarias en el lugar de su trabajo, y tendrá, dentro de esta jornada, un descanso no menor de una hora.
Art. 125 (empleados). La jornada de trabajo se dividirá en horas ordinarias y extraordinarias. Se entiende por horas ordinarias, las que no excedan de cuarenta y ocho semanales, efectivas, de trabajo, para todos los empleados en general.
Art. 126. El máximo de cuarenta y ocho, podrá elevarse hasta cincuenta y seis para los empleados de empresas de telégrafos, teléfonos, luz, agua, teatros, tranvías y de otras actividades análogas, cuando el movimiento diario sea notoriamente escaso, a juicio de la Inspección General del Trabajo, y los empleados deban mantenerse constantemente a disposición del público.
Art. 128. Los máximos semanales establecidos precedentemente deberán distribuirse en seis días. Las horas ordinarias se distribuirán en jornadas de ocho horas y de nueve horas y veinte minutos, en su caso.
El empleador, de acuerdo con los empleados, podrá modificar esta distribución aumentándola en unos días y disminuyéndola en otros, sin sobrepasar el máximo semanal señalado ni exceder la jornada en más de una hora, o de 40 minutos, en su caso.

Con este ejemplo se puede constatar que la ley opera en forma diferente, dependiendo de la condición que el trabajador es contratado.
Los obreros pueden trabajar ocho o más horas diarias hasta completar 48 en la semana, aunque hay un sector excluido que puede llegar hasta 12 horas diarias por 6 días en la semana, mientras los empleados tienen más certeza de esa jornada diaria, la que no obstante para algunos puede extenderse hasta 56 horas por semana.

En 1948 se agrega un nuevo inciso al artículo 25  que dice:

“Lo dispuesto en los 2 incisos anteriores no se aplicara al personal de cocina que trabaja en los hoteles restaurantes y clubes”

… con lo que estos trabajadores dejan de estar sujetos a una jornada de hasta 12 horas diarias por 6 días y pasan a una jornada de 8 horas diarias o 48 semanales

Los artículos citados con antelación  se mantienen con sus números y lecturas, salvo  excepciones que no alteran el fondo, hasta el año 1973.

LA JORNADA DE TRABAJO EN LA DICTADURA

La dictadura derogó el Código del Trabajo y dejo congelada la acción y gestión de los sindicatos, terminando con toda la estructura hasta entonces vigente.

Entre 1978 y 1979 se dictaron 2 cuerpos legales. El DL 2.200 que fijó normas relativas al contrato de trabajo y protección de los trabajadores y el DL 2.756 que estableció las normas para la constitución de Sindicatos.

Claramente y durante algo más de 40 años, los diferentes gobiernos y parlamentos fueron incapaces de dignificar a los trabajadores con una norma clara y concreta. Establecer, sin lugar a dudas ni ambigüedades, una jornada de 8 horas diarias.

Aun así,  respecto de la jornada de trabajo, la dictadura hecha por tierra lo avanzado desde 1924 que incluyó los guiños del Estado respecto del cumplimiento de las ratificaciones a los Convenios OIT.
Guiños, pues hemos dejado claro que no se cumplió a cabalidad con lo indicado en dichos instrumentos ratificados por el Estado.

En el artículo 34 del DL 2.200 se indica que:
“la jornada de trabajo  no excederá de 48 horas semanales. Agregando después, en el artículo 39, que dicha jornada no podrá distribuirse en más de 6 días ni exceder de 12 horas diarias.

Se instala la facultad para los patrones, de flexibilizar la jornada semanal según sus intereses.
En los artículos siguientes incorpora  a quienes estarán excluidos de la aplicación de esta norma. El único cambio respecto de lo vigente hasta 1973 es que, al cambio que consignamos en 1948,- que sacaba al personal de cocina de la exclusión que se aplica a quienes trabajan en hoteles restaurantes o clubes, (inciso tercero del artículo 37), se agrega al personal  administrativo, de lavandería y lencería de esos establecimientos.

Así, se suscribe el acta de fallecimiento de la ratificación del convenio OIT y de las propias normas de Código del Trabajo vigentes desde 1931, esto a pesar que la dictadura no renunció a la ratificación de éste y otros convenios.

Después  de sucesivos ajustes y cambios, finalmente en 1987 se publica un nuevo Código del Trabajo que reúne decretos y otros relativos a lo laboral desde 1978.

El Código del Trabajo de la dictadura, en los artículos 23 y siguientes  ratifica casi en un 100% lo ya establecido en el DL. 2200, siendo lo medular aquello que indica que la jornada de trabajo será de 48 horas semanales, no podrá distribuirse en más de 6 y menos de 5 días,  ni podrá exceder dicha jornada ordinaria de 10 horas por día.
Nótese el cambio que se instala, toda vez que junto con establecer que no se podrá distribuir en más de 6 días ni en menos de 5 ni extenderse por más de 10 horas diarias , lo que implica jornadas de 8 u 9,6 horas por día dependiendo de lo que se establezca en los contratos individuales. Se mantiene pero a la vez se acota la flexibilidad horaria.

La articulación sindical del periodo dictatorial llega a su punto más alto con la constitución de la Central Unitaria en Agosto de 1988, entidad que:

“en el numero 6 letra d) de su plataforma de lucha reivindica el restablecimiento de una jornada ordinaria de 8 horas diarias de trabajo”. 

Dicha demanda, absolutamente clara y justa, no es recogida en el Programa de gobierno de la Concertación de Partidos, que asume el gobierno en 1990, ni tampoco la recoge la actual plataforma de lucha de la CUT.

En el tiempo que transcurre entre 1990 y 2001, la jornada de trabajo permanece inalterable, salvo ajustes que mejoran el descanso de los choferes de la locomoción colectiva interurbana.

En el año 2001 se aprueba una ley que lleva la jornada de trabajo semanal de 48 a 45 horas, reforma que comienza a regir desde el año 2005. No obstante se mantiene la omisión al Convenio 1 de la OIT, en cuanto a la jornada diaria de 8 horas, limitándose a establecer que la jornada será de:

“ 45 horas semanales (artículo 22) y que no puede distribuirse en más de 6 ni menos de 5 días, y la jornada ordinaria no puede acceder de 10 horas  por día.

Claramente mantiene la lectura instalada en el Código de la dictadura disminuyendo la jornada de 48 a 45, con lo que la jornada diaria podrá ser de 7,5  o 9 horas por día, manteniendo la facultad al patrón de flexibilizar la jornada según su conveniencia.
Junto con esto saca de las exclusiones  a quienes “ ocupan puestos de vigilancia, desarrollen labores discontinuas intermitentes o que requieran de su sola presencia, a los trabajadores de empresa  de telégrafo, teléfono, télex, luz, agua , teatro y otras actividades análogas,”, dejando excluidos solo a los trabajadores de hoteles restaurante y clubes - salvo administrativos, lavandería lencería y cocina - quienes solo podrán estar más de 12 horas diarias en el lugar de trabajo y tendrán una un descanso no inferior a una hora imputable a esta jornada.
Asimismo se establece que esta jornada excepcional  solo se podrá distribuir hasta por un máximo de 5 días a la semana.

El año 2016 se produce una de las últimas reformas a la jornada de trabajo  que involucra a los trabajadores de restaurantes (deja fuera a los trabajadores de hoteles y clubes)  y establece que si se suscriben pactos para pactar la interrupción de la jornada  por más de media y hasta por 4 horas diarias, quedan fuera de la  distribución señalada en el artículo 27 (hasta 12 horas por días por 5 días a la semana).

Hasta aquí, y teniendo en consideración que pueden existir omisiones involuntarias, llega el análisis respecto de la jornada de trabajo en nuestro país, lo que como verán va mucho más allá del simple análisis de 2 proyectos de ley que apuntan a rebajar la jornada de trabajo a 41 horas con flexibilidad y el otro a llevar la jornada a 40 horas.

Cada trabajador debe sacar sus conclusiones

MANUEL AHUMADA LILLO
PRESIDENTE CENTRAL CLASISTA DE TRABAJADORES Y TRABAJADORAS
SECRETARIO C.G.T CHILE

miércoles, 23 de octubre de 2019


PULSO SINDICAL Nº 387 DEL 07 AL 23 DE OCTUBRE DE 2019

UN HOMENAJE PREMONITORIO

El 6 de Octubre estuvimos, como cada año, junto a los familiares de las víctimas de Chena. 101 compatriotas perdieron la vida en ese campo de prisioneros y a 46 años de aquello no les olvidamos ni les olvidaremos.
Cuando hicimos uso de la palabra dijimos que el facismo seguía vivo y activo y llamamos a desarrollar organización y que el pueblo debía alzarse contra tanto abuso y no solo eso. También llamamos a estar preparados por si los bellacos sacaban los milicos a la calle de nuevo y buscaban anularnos.
Mismo mensaje reiteramos en la romería nocturna del 7 de octubre realizada por la Central Clasista en el Cementerio General.
Y aquí estamos. Desde el 14 de octubre el pueblo dijo basta y se expresó en la calle. Como en ocasiones anteriores fueron los estudiantes quienes dieron el vamos saltando los torniquetes del Metro, invitando a todos a EVADIR el pago del trasporte público ante la nueva alza que se nos vino encima, sumada al aumento en casi un 10% del costo de la luz, la carencia de agua en distintos lugares del país, la reajustabilidad periódica del impuesto por transitar por las autopistas y el robo de las AFP que siguen pagando pensiones de hambre, entre otras justas demandas populares. 
Y desde ese día del inicio de la evasión hasta ahora, se vive en otro país.
Un país que despierta del letargo y la sumisión, para levantarse al calor de monumentales marchas, barricada, caceroleos y paralización de labores en diversos sectores económicos.

Por años escuchamos de los distintos sectores políticos, que se han repartido los periodos de gobierno, que hacían lo máximo cada vez que presentaban el presupuesto de la nación. No había como responder a las peticiones de la sociedad.
Pero la movilización decidida, sin temor, de millones y millones de compatriotas, los obligó a “romper el chanchito” y aparecieron aumentos impensados a las pensiones en algunos tramos, propuestas para regular el valor de los remedios y hasta un subsidio que pagará el Estado, para que el ingreso mínimo se pegue uno de los más grandes saltos de los últimos años.
Incluso han dicho que presentaran propuestas para rebajar las dietas y sueldo de las elites y que pondrán un límite a la reelección de los parlamentarios. No es de extrañar que de continuar a pie firme la protesta, se anuncie una ley para una jornada de 40 horas semanales y vaya a saber que otra cosita más, a ver si logran aplacar la movilización.

Ahí quedaron los acuerdos de la DC con el gobierno para sacar adelante su reforma tributaria. Por allá saltaron las cocinas y los acuerdos entre gallos y medianoche.
Pero debemos seguir trabajando para reventar las leyes que establecen los servicios mínimos y la adaptabilidad laboral en la negociación colectiva, heredadas del gobierno de la Nueva Mayoría, así como sacar todas aquellas normas que imposibilitan la organización sindical y la negociación colectiva, frutos de los gobiernos desde 1990 y hasta la fecha.

Y es que junto con tener en la memoria a los que cayeron y reiterar el compromiso de seguir en la lucha con las banderas que ellos enarbolaron, no podemos ni debemos olvidar a los traidores que posibilitaron todo el estado actual de cosas y que hoy pretenden erigirse en voceros de un pueblo hastiado.
Que se vayan todos es la demanda popular y la hacemos nuestra.

NADA SI ESTAN LOS MILICOS EN LA CALLE

El reventón generado por la evasión ha llevado a gobierno y oposición a acusarse mutuamente de no haber escuchado al pueblo.
El gobierno inició su ofensiva comunicacional diciendo que lo sucedido es fruto de una conspiración muy bien orquestada, que cuenta con financiamiento y conducción, que la inteligencia ya dispone de algunas patentes de vehículos y que los violentistas y delincuentes obedecen órdenes claras y precisas. El objetivo es generar el caos y validar la represión. Hasta la esposa aparece culpando a extranjeros o fuerzas alienígenas y solo les falta hacer responsable de lo que se está viviendo al Estado Islámico o a Al Qaeda.

En la oposición hay variados ingredientes para el coctel pero todos apoyan las demandas populares aunque – uniéndose a la voz del gobierno - condenan con energía la violencia.
¿Todos apoyan a los que reclaman cambios? Pero si son los mismos que han minimizado desde hace 30 años nuestras aspiraciones, ignorando incluso muchas de ellas, calificándolas de inviables y aprobando porquerías previos acuerdos con la derecha.

La oposición tiene en este momento 2 caras o posiciones. Una, la que se sentó ayer a conversar con Piñera y le hizo una serie de propuestas que permitan poner fin a la crisis. Se ignora como ellos contactaron a los millones de movilizados y prepararon la propuesta presentada al gobierno, aunque Heraldo Muñoz insistió hasta el hartazgo en que previamente se habían reunido con organizaciones en la sede de la CUT.
La otra posición o cara de la oposición, se muestra un poco más dura.
No fue a la reunión con Piñera y ha expuesto una batería de demandas que se supone cuentan con el aval de partidos políticos, algunos movimientos sociales además de organizaciones sindicales. Aquí  nuestra reflexión es similar: ¿Cómo y cuándo estas organizaciones analizaron, discutieron y concluyeron en estas propuestas que se han hecho públicas?
Tanto los que fueron a la reunión con el nuevo dictador como los que no fueron, han expuesto como condición para avanzar en el proceso de conversaciones el retorno de los milicos a sus cuarteles – unos con más fuerza que otros - más un variopinto de exigencias que, dicha sea la verdad, tienen más de titulares para la prensa que de demandas concretas que apunten a poner fin a la desigualdad.

Si hasta parecen ignorar lo obvio. 
La salida de los milicos a la calle no es más que la utilización de normas legales acordadas y establecidas en la Constitución - que tiene la rúbrica de Ricardo Lagos - lo que viene a poner en el tapete la demanda levantada desde hace muchos años y hasta ahora ignorada POR LOS MISMOS QUE AHORA ESTAN DEMANDANDO ACCIONES AL GOBIERNO (salvo honrosas excepciones).

Seamos claros, si no se convoca a una Asamblea Constituyente para generar una nueva Constitución, volveremos a vivir episodios como estos, en los que cada vez que el poder civil y económico se siente presionados, se firma un decreto y saca a las calle a las FFAA.
Los muertos y heridos en estos días son responsabilidad del gobierno, pues los uniformados y carabineros en las calles están cumpliendo las órdenes del mando.

Que nadie se mueva a engaño.
Más allá del resultado final de este levantamiento popular las cosas pueden volver a los cauces establecidos por los detentadores del poder si el pueblo le entrega su representación a los mismos que poco o nada han hecho por él desde la salida del dictador en 1990.
O se van todos o la lucha debe continuar sin vacilaciones.

EL ROL DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Las primeas horas de este 23 de Octubre muestran claramente cuál será la posición que desde ahora asumirán los medios de comunicación en la guerra de Piñera.
Desde el inicio de la rebelión popular los medios jugaron el rol que el gobierno quería, para asegurar su discurso de guerra, violentismo y delincuencia. En una acción coordinada todos los medios apuntaron a dar cobertura a los saqueos e incendios, buscando mostrar a la ciudadanía que el objetivo de la movilización popular no es otro que generar caos y anarquía, llegando al extremo de querer poner a la población unos contra otros, difundiendo rumores de ataques y saqueos en los barrios, que hasta ahora no se han concretado simplemente porque son falsos.

Por el contrario, desde la mañana de hoy y post discurso de Piñera, los canales se han llenado de analistas y políticos (más los inútiles de siempre) analizando las propuestas presentadas que, vale la pena reiterarlo, ni se acercan a lo que el grueso de los chilenos anhela. Poco o nada dicen y menos profundizan respecto de la fuerza desmedida, el actuar criminal de los uniformados que disparan a diestra y siniestra haya o no toque de queda. Majaderamente insisten en el discurso de que las manifestaciones se inician pacíficamente y serían responsabilidad de los mismos manifestantes los hechos posteriores.
Quienes hemos estado en la calle tenemos muy claro que los encontrones entre manifestantes y uniformados son generados por la provocación de las mal llamadas fuerzas de orden, quienes apoyadas por el actuar de los mismos infiltrados encapuchados que actuaron antes en cada movilización popular - graficados hasta el hartazgo en los hechos del Primero de Mayo y la marcha de los derechos humanos en setiembre recién pasado -  arremeten contra los manifestantes, disparan a mansalva, golpean con sus bastones y en definitiva, generan la estela de muertos y heridos sobre la que los medios no se han expresado con objetividad.

Pese a todo lo anterior, cada vez que las personas son entrevistadas validan la protesta popular, demandan la renuncia de Piñera y llaman a que se eviten los saqueos y el vandalismo al que no podemos menos que condenar, insistiendo además en la validez de las propuestas.
Nuestra protesta es clara y concreta, pero ninguno de los que demandan el cambio social actúa ni actuará al lado del lumpen y los delincuentes que pretenden distorsionar y desnaturalizar la protesta.
¿De dónde vienen estos que actúan con tanto desparpajo y ante los propios ojos de la policía, saqueando y destruyendo? Decenas de imágenes dan cuenta de vehículos policiales metiendo cosas en su interior, haciendo vista gorda a lo que pasa ante sus ojos e incluso uniformados  invitando a llevarse cosas de un lugar pero sin quemar las instalaciones. 

Los medios de comunicación recibieron las denuncias, exhibieron incluso algunas imágenes, pero no han tenido el coraje para hacer investigación seria y objetiva, han quitado las muestras de la brutalidad que se cuelan de la censura, pero insisten majaderamente en mostrar lugares saqueados.
En este minuto - 23 de octubre a las 14.00 - todos están validando las posiciones de algunos ministros que, abrumados por las evidencias que siempre estuvieron a disposición, reconocen violaciones a los derechos humanos así como los asesinatos, pero ni estos ministros ni los medios reconocen y denuncian la brutalidad policial.

Hace muchos años que los medios de comunicación están al debe, sirviendo sin pudor las orientaciones de los detentadores del poder y eso les será cobrado a su tiempo.

LA LUCHA DE LOS TRABAJADORES

Claramente  el movimiento sindical estaba al debe, aunque es justo decir que desde el inicio de la jornada de evasión y empujados por el ímpetu de los estudiantes comienza a desarrollar acciones en los lugares de trabajo y diversos llamados a la movilización.
Tanto la Central Clasista como una coordinación de organizaciones convocaron durante el fin de semana recién pasado a los trabajadores y la población a ponerse de pie y parar o al menos evitar llegar a los lugares de trabajo, a contar del lunes 21.
Estas convocatorias, unidas al llamado de los trabajadores portuarios y del Sindicato de la mina Escondida tienen  el mérito de la coherencia, pues se trata de instancias sindicales y populares que marcan claramente su rechazo al capitalismo así como la reivindicación de cuestiones tan sentidas como la jornada de 8 horas diarias y continuas de trabajo, pago diario de locomoción y colación, pensión mínima igual al ingreso mínimo, pago de parte de la patronal del 50% de la carga impositiva mensual, demandas que no han sido consideradas en la primera propuesta de Piñera destinada a la suscripción de un Pacto Social, ni tampoco levantadas por la oposición actual.

A estas convocatorias, ampliamente suscritas por los millares de manifestantes en todas las regiones del país, se une el llamado de la Mesa de Unidad Social para una huelga general los días 23 y 24 de octubre, propuesta que como las otras ha tenido la adhesión de millares y la incorporación de otras organizaciones que hasta ahora habían guardado silencio.             No obstante, algo debe quedarnos claro.
Ninguna de las organizaciones mencionadas – por si solas -  y otras que han estado en la calle con sus bases, pueden arrogarse la representación de este pueblo alzado.

El desafío para todos es hacernos cargo de las exigencias que emanan de esta rebeldía popular y exponerlas con todas las fuerzas en todas las jornadas de lucha que se viene por delante.          

En algo hay coincidencia. Las cosas no volverán a ser como hasta ahora y será la acción de las organizaciones lo que marque efectivamente el compromiso con esta lucha de clase y el pueblo trabajador.
No más acuerdos entre 4 paredes, no más soluciones “en la medida de lo posible”, no más milicos en las calles y tampoco más represión impune de los pacos.
Avancemos en la construcción de organizaciones de todo tipo. Nunca más solos ni solas, a promover la presentación de pliegos de peticiones en cada lugar de trabajo y fortalecer los instrumentos de la clase.

Solo así podremos transformarnos en actores importantes en esta lucha.
Las cartas están tiradas.



MANUEL AHUMADA LILLO
Secretario CGT CHILE
Presidente de la Central Clasista

miércoles, 11 de septiembre de 2019


PULSO SINDICAL Nº 385 DEL 15 DE AGOSTO AL 10 DE SEPTIEMBRE DE 2019

LA EDUCACION GENERA CRECIMIENTO
No hay mejor aliciente para la gestión de una organización que la incorporación de nuevos socios. Y si esta incorporación es fruto de un proceso de conocimiento y trabajo efectivo, tanto en la atención a dirigentes y asambleas como la recepción del material impreso, lo más probable es que se transforme en una larga relación de trabajo y apoyo mutuo.
No son pocos aquellos que dicen que las posiciones de la CGT son extremas, como si demandar 8 horas diarias y continuas de trabajo, pago de locomoción y colación diaria, gratificación garantizada, entre otras demandas, estuviera fuera de lógica.
Si nos definimos como clasistas no es por choros o levantados, es porque pertenecemos  a la clase trabajadora, esa clase que contiene a todos los abusados en sus derechos. Simplemente es una pena que los trabajadores no abran sus ojos y constaten el tamaño abuso al que se les somete.
Bueno, nosotros estamos para recordárselos y la perseverancia es una de nuestras virtudes.

Cuesta organizarse en regiones, por eso nuestro abrazo a la X Región, a los trabajadores-as (30) de Cal Austral en Dalcahue que se incorporaron a la CGT el  27 de Julio, así como a los trabajadores-as (26) de la empresa Cignus en Punta Arenas que se integraron el 22 de julio.
Saludamos también a quienes trabajan en Alimentos Lonquen (30) que votaron su incorporación  el 29 de Julio, en Emplea(22) que lo hizo el 5 de julio, en Terminaciones y Construcción (117) que ingresaron a la Confederación el 1 de julio y finalmente en Gesticom, quien aprobaron unánimemente su afiliación el 21 de agosto.
Dejamos para el final uno de los más grandes logros de este año. La incorporación a nuestras filas del Sindicato de Hotel Hanga Roa (72 trabajadores-as) que se incorporaron a nuestra querida CGT el 6 de septiembre.

Nos enorgullece el trabajo de nuestras y nuestros dirigentes, la mayoría de los cuales entregan a la organizacional nacional algunas horas que les corresponden a la familia, con el único objetivo de salir a hacer proselitismo sindical. Son ellos a quienes se ve en las calles distribuyendo La Voz de los Trabajadores, entregando material de nuestra Central Clasista, o pasando mano a mano cartillas educativas en las que se promueve la organización y la negociación colectiva, como instrumentos para desprenderse del abrazo de oso que da el capital.
Un abrazo a todas y todos y a no decaer en este esfuerzo de hacer organización

UN NECESARIO EJERCICIO DE MEMORIA

Septiembre es un mes de recuerdos, emociones y dolores. Un mes que nos recuerda aquel lejano día 4 del año 1970, en que fue electo presidente de Chile el doctor Salvador Allende, elección popular ratificada posteriormente por el Congreso.
Pese a toda la distorsión, la negligencia y los acomodos, hay algo que no debe ser olvidado pues es la muestra más clara del apoyo del pueblo a su gobierno.
En 1970 Allende obtuvo el 36% de la votación y 3 años después, en marzo de 1973, la Unidad Popular - pese a toda la campaña de desestabilización llevada adelante por la derecha, la DC, los transportistas y los colegios profesionales - obtuvo el 44% de los votos.
“ Allende cumplió íntegramente el programa que votó el pueblo, especialmente se preocupó de los derechos humanos.
 Aumentó los índices de escolaridad, de salud  y de vivienda.
Los niños tuvieron acceso a una mejor alimentación, y los trabajadores lograron facilidades para continuar sus estudios.
Nunca hasta entonces los jubilados gozaron de mejores rentas.
Las mujeres ganaron espacios al machismo – en la práctica social y hogareña  - luchando por sus reivindicaciones especificas, aunque Allende no alcanzo a crear el Ministerio de la Mujer , como era su deseo.
Los obreros y campesinos tuvieron como nunca una injerencia activa en la producción, a través del reglamento sobre participación en las empresas del área social y mixta, y llegaron en algunos casos a la administración y control de la producción.
Eligieron directamente en sus sitios de trabajo a los dirigentes de la CUT en 1972, fenómeno democrático inédito en la historia del movimiento obrero mundial.
Los trabajadores de la cultura lograron, como nunca antes en ningún gobierno, difundir poesía, canciones y obras de teatro acuñadas por el propio pueblo.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos entiende por estos el derecho a la vida, al trabajo, al descanso, a la organización sindical o de cualquier movimiento social, el derecho a un nivel de vida adecuado, a la seguridad social, a una honrosa jubilación para vivir dignamente; en fin el derecho a la educación, la salud, la vivienda y a gozar de las artes y otras manifestaciones culturales.
Casi todos estos puntos planteados por las naciones Unidas fueron promovidos por el gobierno de Allende. 
                            *“ El poder y los derechos Humanos”: Andrés Domínguez Vial - 1988 

La derecha más reaccionaria, la izquierda revisionista y muchos ex luchadores, reniegan, ignoran o silencian estos y otros hechos.
Parece avergonzarles que el pueblo haya podido ser protagonista y clausurado - aunque por un corto tiempo - el paso al actuar prepotente y mesiánico del capital.
Por eso junto con rendir el homenaje sentido que se merecen todas y todos los caídos, levantamos nuestra vista, apretamos los puños y gritamos con fuerzas que la tortura, la muerte y/o la desaparición, fueron el costo a pagar por el compromiso con la clase y sus derechos y pese al dolor que dejó el actuar genocida de militares y servidores civiles de la dictadura  en el plano sindical, social, político y empresarial, seguimos en pie y levantamos orgullosos las banderas que ellos enarbolaran y las pasaremos a quienes vienen a relevarnos.

SEGUIMOS ATENTOS AL PROYECTO DE LEY DE LAS 40 HORAS
Queremos ser muy claros en cuanto a que como organización de trabajadoras y trabajadores saludamos el proyecto de ley que busca disminuir la jornada de 45 a 40 horas semanales, ya que responde a una demanda de la clase trabajadora, expuesta claramente desde la gesta de Chicago en 1886.

No obstante  queremos ser muy claros ante los trabajadores por lo que nos hacemos un deber señalar que, hasta ahora, dicho proyecto adolece de algunas imperfecciones que es necesario de corregir, además de reiterar que la exigencia debiera ser solo una y muy clara. 8 horas de trabajo continuas por 5 días a la semana o 40 horas en 6 días, cualquier otro acuerdo político abrirá más espacios a la flexibilidad ya instalada.  En efecto, nos preocupa enterarnos por la prensa que algunas indicaciones  - absolutamente necesarias para la viabilidad de proyecto – aún no han sido ingresadas y más preocupación deja el saber que para el paso del proyecto a sala se llegó a un acuerdo con la DC.

En nuestra opinión hay 3 indicaciones que son fundamentales para que el proyecto de ley cumpla con las expectativas de las trabajadoras y trabajadores.

*Se debe eliminar del artículo 34 inciso primero la lectura que indica que la colación no se considera tiempo trabajado.
*Hay que derogar el artículo 27, no solo porque excluye a los trabajadores de hoteles, restaurantes o clubes de la actual jornada de 45 horas, sino también porque permite que puedan trabajar hasta 12 horas por 5  días.
*Tienen que modificar el artículo 34 bis, pues como está ahora permite cortar la jornada de 8 horas diarias, por un lapso de hasta 4 horas en cada jornada. 

En las actuales condiciones – y contrariando con esto todo el discurso de los proponentes – nada indica que la condición de vida y la armonía familiar va a mejorar para los hogares obreras.
Por lo tanto, junto con legislar por una jornada de 8 horas diarias continuas  por 5 días a la semana o 40 horas en 6 días (cuestión que no está del todo clara en el proyecto de ley), urge también establecer un ingreso mínimo y digno, que impida que con esta disminución de la  jornada de trabajo, sean millares aquellos los que se busquen un segundo y hasta un tercer empleo para generar ingresos necesarios para vivir dignamente, empleos secundarios que seguramente adolecerán de protección laboral y previsional.
Cierto que en sí misma la rebaja de horas es un aliciente, pero de poco sirve si esa rebaja horaria la utilizan los patrones para promover rebajas de sueldos que de ser rechazadas implican despidos.
Por eso llamamos a los trabajadores a entender que este proyecto es apenas el inicio del camino y que nada más que la organización y la lucha aseguran más dignidad, tranquilidad económica y estabilidad laboral.

LA MARCHA CONTRA EL OLVIDO – EL SILENCIO ANTE LA REPRESION

La marcha de conmemoración del 11 de septiembre se mueve con calma y orden hasta San Antonio, por la Alameda sur.  Allí se detiene por largos minutos y la gente queda encerrada en un callejón de vallas de metal, con todo el aparato represivo a ambos lados del cerco.
Mientras los que van adelante marchan sin problemas y tienen tiempo hasta para dar declaraciones a la prensa, 2 cuadras más atrás se desata la locura.
En todas las calles que se cruzan con San Antonio - Moneda, Agustinas, Huérfanos y así hacia el norte - y también por Recoleta, hay cientos de carabineros y decenas de carros policiales de todo tipo, cuyo único fin es provocar y reprimir.

Los “encargados del orden” no detienen a los encapuchados de siempre que a vista y paciencia de ellos cometen destrozos, encapuchados que nunca avanzan hacía la cabecera de la marcha y solo se mueven en esas 3 cuadras donde avanzan los anticapitalistas.
Claramente, el único interés de la policía es provocar a los manifestantes.
Los pacos cargan contra los sin capucha - que van con sus bandera enhiestas y a rostro descubierto - insultan con palabrotas, empujan y golpean sin que haya provocación.
Tapan muy bien sus apellidos pero no siempre alcanzan a tapar números que los identifican.
Y ahí van - hombres y mujeres de uniforme - a hostigar, golpear y detener a los marchistas. Son el 24-01, el 15-17, o bien el E-49, el GRIFO 02, el ECO 15 y el 07-02.
Estos y otros no alcanzan a tapar los números que llevan en la nuca sus cascos.

Hay cientos de imágenes que dan cuenta de la brutalidad con la que actuaron, al exterior y al interior del Cementerio General - estos seres humanos devenidos en animales y sin embargo jamás hay sanciones, porque nunca hay una investigación.
Al igual como sucedió el primero de mayo, para la prensa basta con responsabilizar a los encapuchados de los desmanes que ocurren.
La gente de gobierno - y algunos de oposición - pusieron el grito en el cielo hace algunos meses porque una profesora encaró a una ministra en el cementerio, pero sobre estas atrocidades ocurridas en el mismo camposanto guardan culposo silencio.

¿Porque los organizadores no presentan una querella para determinar de una vez por todas de donde viene la mano?
¿Porque parlamentarios, alcaldes, ex ministros y representantes de partidos - todos asistentes a este acto - no se toman un tiempito, observan las imágenes y condenan el actuar desmedido de la policía y exigen una investigación a fondo?

Dejen de cerrar los ojos ante la brutalidad.
Así comenzaron a actuar contra el pueblo los que provocaron el golpe de estado en 1973 y ya conocemos las consecuencias de eso.
No se olviden que allanaban fábricas, detenían sin órdenes y aplicaban su ley.
Ténganlo presente.


MANUEL AHUMADA LILLO
Secretario Confederación General de Trabajadores
Presidente de la Central Clasista