Blancos, negros, rojos, amarillos y demás colores, han tomado acuerdos para instalar leyes que mentengan sin altibajos el sistema. De vez en cuando se muestran los dientes y se dicen algunas cosas frente a las cámaras, pero es solo para la pantalla.
Ya lo dijeron en su momento los comunistas al iniciarse el segundo gobierno de Bachelet. Habían logrado acuerdos en la CUT, con el gobierno de Bachelet para las reformas laborales, reformas que al entrar en vigencia en 2016, trajeron "de regalo" entre otras joyitas, los servicios mínimos y equipos de emergencia, la no obligación de los patrones de entregar balances y estados financieros a empresas medianas y pequeñas, para preparar la negociación colectiva, y la suspensión de la huelga si es que las partes lo resuelven.
No venga nadie aquí a esconder la mano, estamos muy atrasados en normas que permitan de verdad a los trabajadores sindicalizarse y negociar colectivamente. Más del 75% de las empresas en Chile son microempresas o sea tienen entre 1 y 9 trabajadores y para organizarse y negociar se exige un mínimo de 8 trabajadores.
Mientras no llevemos nuestros propios candidatos al parlamento, candidatos que hagan un compromiso con las organizaciones sindicales y puedan ser electos siendo dirigentes, y se sujeten a normas rigurosas acordadas por los trabajadores, poco o nada cambiará pues serán otros quienes sigan legislando por nosotros.
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